Una calaverita para encuadernadores mexicanos del siglo XIX

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Estimados lectores en México tenemos por costumbre celebrar, como en muchos países de habla hispana, el día de todos santos, aqui en México lo celebramos de muchas maneras, se colocan ofrendas con motivos alusivos a la muerte y se hacen composiciones libres dedicadas a los muertos y a los vivos fingiendo este trance final.

Compuse esta calavera a la memoria de los encuadernadores mexicanos que hasta la fecha tengo idea que estuvieron activos en la segunda mitad del siglo XIX, así continúo una tradición y traigo a la memoria a estos artesanos que nos precedieron. Que sea de su agrado

¿Que oficio es aquel que sin permiso se atreve a usar mis bienes?
¿A la Encuadernación te refieres?
dijole Andrés Castillo
un encuadernador mexicano
del XIX perdido
Muerte del árbol “Papel”
dobláis ustedes con mis huesitos
y si insulto no bastara “plegadera” bautizaran
a ese pequeño cachito
Dicen los Vargas Machuca ¡No te preocupes mi parca!
que de un animal muy útil
para pegar nuestros libros
galones de cola hicimos…Calle Medinas 21 por si tenéis encarguitos !!!
Y ni que decir del cuero
-nuestra huesuda inquirió-
¡que me han dejado desnuda
tan pronto el chivito expiró!
¡Y badana y tafilete mi tallercito ocupó!
-gritóle Alejandro Freyre-
que en calle de la Moneda para el bibliófilo experto
tantos lomos decoró
No tiene nombre su arrojo
mis queridos laborantes
que juegan con mis tesoros
poniéndole nervios a un lomo
jugándole a Dios campantes
¡No te azotes mi huesuda!
contestó el primer Farfán
que feretro hacemos a un libro
que cuando se lee vivo está
o muerto hasta nuevo aviso
¡Es por eso mis señores
que sus manos puse quietas
no me conviene un taller
que remede mis facetas!
Tan solo es un homenaje
lo que hicimos de labor
Monjitas de Santa Teresa
que encuadernamos en blanco
con paciencia y en Damásco
a la espera del creador
¡Valiente homenaje hacen
de mi secreta labor!
¡Darle eternidad al hombre
con despojos de creación!
Artesanos somos vieja -usando lo que nos dejas-
y muerte de todo usamos en pro de cuidar la letra
¡Hablamos los ligatores que no usaban etiquetas!
pero que huella dejaron cosiendo y encartonando
para el amante del libro… y amante del buen trabajo
Bien los entiendo mis niños
pues disfruto su trabajo -honrandome su labor-
pues tengo en mi oscura tierra
una plena en marroquí por libro de cabecera
Concluye Tovar Alfonso a tan terrible trifulca:
Si en artesano deleite me confronta este esqueleto
mas vale quedarme quieto sin esperar su cordura
que muerto tal como estoy mi resuello tan temido
no volará el oro puro que estampé con la paleta

  • responder Carinita ,

    Ayyy no se si se borro mi comentario anterior.. no se ke paso??… pero bueno, te decia ke ste tipo de tradiciones, hasta cierto punto “intangibles”, son por las ke muero.. son muy hermosas…. hermoso, lindo y padre post de calaverita… sobre todo por ke es dedicado a un campo no tan conocido o estudiado, si es ke no estoy en lo incorrecto, como son los encuadernarores del siglo XIX en la ya no Nueva España
    pd. Soy fan de este blog!!! ;)

    • responder Jaime Medina ,

      Enhorabuena por Rodrigo Ortega
      remembrando encuadernadores
      el esta siempre en brega
      haciendo libros mejores.
      Una doble felicitacion al maestro Ortega por ocuparse de los ligatores de antaño, que no se nos olvide que de alguien aprendimos ese arte. y por conservar las tradiciones de todos santos, un afectuoso saludo

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