Un libro de cintura, una chandler, una prensa, un bruñidor y 102 botones de hueso

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¿Que tienen que ver estas cosas entre sí? bueno es solamente una circunstancia, mi curiosidad; y una causa, la escasez de tiempo que me impide contar en este blog todo lo que me llama la atención.

Abreviando el cuento el libro de cintura que ven arriba lo terminé el pasado 10 de marzo, y como dice mi amigo Arsenio Sánchez de la BNE, no se que tiene este estilo que siempre ejerce una extraña atracción. Este es el quinto Girdle Book que llevo a cabo, y puedo decir que resolví muchas dudas sobre la anatomía de este estilo entre otras:

  • La del nudo cabeza de turco
  • Como trabajar el latón para los broches y bollones
  • Si el original -un breviario alemán del siglo XVI- llevaba guardas y cual era su aspecto
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Pero también tiene uno ratos de ocio, momentos en que se puede uno salir a vagar por la ciudad para visitar a los colegas, charlar sobre la épica del arte gráfico de la gran urbe y que a don Fulano sus hijos no quisieron aprenderle el oficio y que triste… ó consultar las raras y extravagantes egotecas del negociante que ha visto cambiar de dueño, y por diferentes circuntancias una y otra vez, la misma máquina.

Ahi me detuve a capturar esta vieja Chicago No. 9 para imprimir tarjetas, una máquina sólida, precisa y muy dificil de encontrar, y que nuestros vecinos del norte no dudarían en ponerla detrás de una vitrina. Para mi fortuna me dejaron accionarla para corroborar que todo le funciona aún sin queja.

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Y que sería de nosotros, o de cualquier artesano, sin el buen hábito de refrescar el espíritu adquiriendo una buena herramienta, una máquina… un buen fierro como decimos en el barrio.

Arriba una National Paper una prensa de volante que casi es mia… solo me falta pagar el 30% de esta fundición que ya esperan la lija, una carda de alambre para el tornillo y un bote de infalible grasa Lubritol.

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Y ya en el mismo tenor de dar forma a los metales me encontraba un día en el taller de mi padre cuando se me ocurrió hacer un bruñidor para detalles finos.

Confieso que nunca gastaría en comprar nada del extranjero que no sean papeles raros, libros de encuadernación, florones o pieles finas… y porque sería el colmo intentar tener en casa un molino de papel, una imprenta fina y un corral de cabras marroquíes.

Pero algunas cosas por fortuna son mas sencillas asi que tomé un pedazo de bronce y trazé la curva necesaria para el bruñidor, el trabajo fue arduo porque el bronce es resistente a la abrasión, pero nada que la paciencia y una buena lima bastarda no logren transformar. A continuación marqué el lugar para la extensión, hice un machuelo y terminé mi bruñidor al que después le puse su mango de madera.

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Y no los aburro mas concluyo este post compartiendoles que he batido mi record haciendo botones de hueso para cajas al estilo japonés… 102 piezas en dos días completos de trabajo… ahora mis vecinos me odian por el olor a hueso, mi señor padre me ha corrido de su taller, y tengo dos raspones en el dedo por los gajes de este oficio.

  • responder Galderich ,

    Fantástico itinerario ifantástica encuadernación inicial!

    • responder Suny ,

      Muy curiosos ¿sus o tus? ocios, pero benditos sean!
      Ojalá nos podamos ver pronto. Un saludote

      • responder Elizabeth Coni Aguilar ,

        Incomparable Rodrigo: No soy proclive al elogio (aclaro) pero aquí sería muy mezquino de mi parte si no te expresara mi admiración por todo lo que haces y, además,encuentras el tiempo para retransmitir aquello que es importante para gente como nosotros: siempre inquietos culturalmente. Te admiro y envidio, sanamente, tus dones. Retirada temporariamente de mis tareas habituales, no pierdo el contacto con los amigos encuadernadores. Un abrazo desde el sur y felicitaciones, Elizabeth.

        • responder héctor monroy ,

          Es un agasajo toda la información e imagenes que nos brindas, se agradece

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