Portaregistros. Il nastro segna-libro

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 La semana pasada compré un pequeño manual de encuadernación titulado “Il Legatore di Libri” de G. Guido Giannini y para sorpresa de Alberto Chiaramonte y de un servidor me encontré con estas dos páginas que describen lo que ultimamente hemos referido como portaregistros.

De la descripción técnica de este objeto intenté traducir lo mejor posible las siguientes lineas:

Realmente la mayor parte de los libros mas antiguos no usan portaregistros. Si los portaregistros se usaban, eran siempre independientes a la encuadernación; se adaptaban para los corales, para los misales, y siempre mas de uno por cada libro. Se mantuvo el mismo sistema que se usa hasta hoy: las cintas venían envueltas y cosidas a una pequeña argolla o a una pequeña y sutil bobina de bronce o de plata, que se llamaba, y se llama hoy en día, brucio.

De lo anterior se mantiene constante el argumento acerca de la independencia del portaregistros a la encuadernación, esto al mismo tiempo nos da una pista en torno a que estos objetos podían ser manufacturados por el mismo encuadernador o bien como un anexo posterior a su proceso de encuadernación. Del mismo modo se mantiene constante el uso que se daba del portaregistros en libros de carácter litúrgico y su eficacia para señalizar los oficios del año litúrgico.

Debo poner énfasis en la escasa desambiguación que puedo hacer de brucio, palabra que parece hacer referencia al acabado del bronce y de la plata.

De cualquier manera esta información nos cuenta mas acerca de la manufactura y empleo de este artefacto. Editado en los años setenta, este manual da un atisbo a un probable período de esplendor en el uso del portaregistros.


Bibliografía
  • G. Guido Giannini. Il Legatore di Libri. Settima edizione riveduta ed aumentata. 156 illustrazioni e 54 tavole fuori testo. Editori Ulrico Hoelpi. Milano. 1970

 

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Codice No. 20. EARA. Articulo de portada escrito por Alberto Chiaramonte

  • responder Sotano ,

    En la etimología del término artefacto encuentro:
    El término artefacto se deriva de las palabras latinas arte y factus, entendiendo por ellas, ‘hecho según arte’.
    En este sentido, se puede inferir la estrecha unión entre lo estético y lo funcional en objetos de uso habitual donde ambas dimensiones de la obra humana aparecen indiferenciadas.
    Y llego a la conclusión, si he estudiado en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, lo que yo hago son artefactos, segurooooo, jejeje

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