Para una teología del insomnio

vanitas

Minuciosamente,

sueño a Dios durante el día,

para por la noche poder creer que me perdona.

Desde la culpa de no ser feliz,

de no haberlo sido,

desencuaderno mis ojos huecos

y de sobra sé que no dormir,

es un rastro del infierno.

Santiago Montobio

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