Olaya Balcells. Encuadernadora

Olaya Balcells

1.- Tu Nombre
Olaya Balcells

2.- Formación profesional previa a la encuadernación
Istituto per l’Arte e il Restauro Palazzo Spinelli (Florencia, Italia); pasantía en la Biblioteca Nacional de Francia

3.- ¿Que significa para ti el oficio de encuadernador?
Esencialmente una pasión; bajo esa perspectiva, la encuadernación es el espacio que mejor interpreta mi amor por los libros.

4.- ¿Cómo te enfrentas a la proyección de un libro? Es decir ¿qué partes de tu personalidad entran en juego para su planeación y posterior ejecución? ¿Qué partes de esa personalidad se han visto mejoradas durante tu proceso de trabajo?
Me enfrento a la proyección de un libro sólo después de leerlo o “estudiarlo” y hacerme una idea general acerca de los contenidos. En mi opinión, el tema y la forma o estructura de un libro deben ir estrechamente relacionados; algo -idealmente todo- en la encuadernación debe poder decirle al lector de qué se trata el libro que tiene entre sus manos.
La búsqueda de esta relación me ha hecho desarrollar una mayor creatividad y asentar la perseverancia sin la cual no me sería posible llevar a cabo ninguno de mis proyectos.

5.- ¿Tiene alguna diferencia para ti lo artesanal y lo artístico en la encuadernación? Pierre Bordieu comenta acerca de la fotografía que es un arte intermedio que obedece a su función utilitaria (prensa, fotografía forense) y a una función artística cuando se ve mas allá de la pura representación de la realidad (fotografía abstracta, instalaciones) y logra conmover al espectador. ¿Crees que hay un límite bien definido dentro de la encuadernación o quizás una suave transición entre las dos propuestas?
Podríamos decir que la encuadernación artesanal pura y simple es el desarrollo del oficio bajo un aspecto técnico-formal; y que en la encuadernación de arte o artística, al aspecto anteriormente mencionado se le suma otro igualmente importante pero quizás más revelador: el del talento creativo. Esto hace la gran diferencia entre un libro bien “hecho” y aún perfecto en su forma y estructura y otro que, como bien dice Bordieu, conmueve (en realidad todas estas apreciaciones pueden ser aplicadas a la mayoría de las artes -a la pintura, por ejemplo-; el talento no es en absoluto sinónimo del mejor de los resultados, puesto que sin perseverancia, constancia y disciplina no vale de nada, pero al menos sí es la “llave maestra” y lo que al final hará, de modo inconfundible, la diferencia).

6.- ¿Sería ambiguo preguntar quién podría haber inventado la encuadernación, si un hombre o una mujer? Para enfocar bien la pregunta ¿en qué elemento(s) estructural(es) de la encuadernación histórica sería patente el pensamiento y la mano de una mujer?
Para responder a esta pregunta me voy a referir a algo que he observado muchas veces en distintos talleres de encuadernación: la mayoría de las mujeres escogían hacer el trabajo de costura y el bordado de las cabezadas, mientras que los hombres preferían el de guillotinado de cortes, el montaje de tapas y el dorado. No sé si esto significa algo, pero a veces siento que las mujeres llevamos a cabo mejor las tareas “pequeñas”, los detalles (que a fin de cuentas no son exactamente detalles) y todo lo que requiera una minuciosidad y atención particulares. No por nada la delicada tarea separa, colgar y secar las hojas una a una, en el proceso tradicional de fabricación del papel (Edad Media, Renacimiento) era siempre asignada a mujeres.

7.- ¿Ves alguna diferencia formal o de contenido entre las propuestas de un encuadernador de arte y las de una encuadernadora de arte? A tu consideración, cuáles son los objetivos que preocupan a ambos y, si existe alguna diferencia, ¿cuáles se desarrollan mayormente en una encuadernadora?
Si el talento creativo y la profesionalidad son patentes en ambos, no creo que las diferencias sean importantes. Si no es así, si el talento no es lo que prima, creo que la mujer tiene mayor capacidad de suplir la falta, gracias a una -en general- mayor prolijidad y atención a los detalles.

8.- Tu comentario final
Siento un gran orgullo al haber hecho un oficio de algo que, a la luz del siglo XXI, parece tan lejano y a veces incluso innecesario; y también una muy gran admiración por todos los que se desvelan por mantener viva la tradición de los oficios de arte.
En este sentido creo que tenemos mucho que aprender de países de tan larga historia como los europeos, y mucho también que aportar a los nuestros (este sitio es una prueba de ello).

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