Los testigos de un libro

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¿Quién no ha puesto, aparte de sus señalizadores de lectura, algun otro papel que cite al texto que están leyendo?. Estos “papelitos” son algo mas que eso, técnicamente se les conoce como “testigo de un libro” y, como su nombre lo indica, son todas aquellas intervenciones al interior del volúmen para citar explicitamente al texto como una referencia rápida para futuras consultas. Otros tipo de “testigos” pueden no tener nada que ver con el texto en sí, pero no dejan de tener su importancia, un ejemplo puede ser una postal, un ticket del trolebus, etc. Aunque regularmente la función primordial de un “testigo” es formar un vínculo de ideas que la lectura del libro ha motivado en nosotros.

Existen también otro tipo de “testigos” en los que se interviene de forma directa en el soporte impreso. Estos van desde el “subrayado” hasta la anotación sobre los márgenes del libro. Sin embargo no debemos confundir estas intervenciones anteriores con el “Expurgo” llevado a cabo en la época del Santo Oficio y que podía ser realizado por el propietario del libro para obliterar* “capítulos e imágenes que fueran contrarías a la fe, la moral o buenos principios” (Caramuel, op. cit, §3230).

Estos “testigos” no solo nos sirven a nosotros como propietarios del libro. Imaginemos por un momento el caudal de información que pueden guardar respecto a nuestro acontecer cotidiano y, para quien indaga en la vida de algun personaje de la cultura, este tipo de anexos al volúmen son documentos invaluables, ya que revela sus hábitos de lectura y su peculiar interrelación de pensamiento con lo leído y con el contexto que lo rodeaba.

En la imagen de arriba vemos un curioso “testigo” que nos revela la familiaridad con que este diccionario era tratado. Es un Diccionario Latin-Español Español-Latin recopilado por Luis Macchi e impreso en Argentina por la Editorial APIS en el año de 1942.

*Obliterar: Anular, tachar, borrar

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