Felipe Parada y el taller de encuadernación de la Penitenciaria Nacional

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Por Eduardo Tarrico Villafañe

A solo cinco cuadras de donde vivo, en el barrio de Palermo en la Capital Federal de Buenos Aires, funcionó hasta 1962 la Penitenciaria Nacional de Buenos Aires. Desde ese entonces su lugar fue ocupado por el parque Las Heras, un pequeño pulmón que alimenta la vida del barrio. Para mi, siempre fue un parque ya que nací en 1978. Además, por la cercanía, fue el que más utilicé de niño con mis padres, de adolescente para jugar al fútbol con amigos y de más grande para pasear a mi perro. En mi familia todos tienen una historia con el lugar. Mi padre pudo recorrer la penitenciaria mientras la demolían; mi abuelo, cuando era niño y Buenos Aires era otro Buenos Aires, jugaba al fútbol con sus amigos sobre uno de los paredones de la cárcel y el vigía desde lo alto arbitraba el encuentro con su silbato.

Hace unos años adquirí un libro “La Encuadernación al Alcance de Todos” de Felipe Parada. Lo primero que me llamó la atención fue leer en la portada: “Felipe Parada. Técnico Profesional. Maestro-Jefe de Encuadernación de la Penitenciaria Nacional”. Mi abuelo y mi padre, ambos amantes de la historia, me contaron que por ese entonces en la penitenciaria funcionaban talleres de todo tipo, entre ellos uno de encuadernación. No fue nada fácil obtener datos sobre estos talleres. Existe información sobre la penitenciaria, algunos libros que cuentan su historia, pero que poco refieren sobre los talleres y su funcionamiento. De Felipe Parada nada pude averiguar. Me gustaría saber mucho más sobre su vida, el desarrollo de su oficio y su obra. Lo que es un hecho es que trabajaba en la penitenciaria y que era un gran encuadernador. Por suerte, su libro incluye algunas fotografías en blanco y negro de sus trabajos, que hablan por sí solos. Aquí incluyo las fotografías junto con los epígrafes originales del libro:

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“Conjunto de libros encuadernados, en el que puede apreciarse los distintos estilos y distribución de los nervios, como así también el decorado aplicado sobre los lomos de los mismos, de acuerdo al curso desarrollado en la segunda parte de este manual”.

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“Album dedicado al ex Director General de Institutos Penales de la Nación, Doctor Juan José O´ Connor, encuadernado en estilo sobrio, con cuero de rusia, cuya leyenda de la tapa se acompaña con un motivo simbólico, dibujado con oro, a mano”. 

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“Proyecto de Código Penal, de los doctores J. E. Coll y E. Gómez. Encuadernación realizada en cuero marroquí, de color borravino, mostrando el lomo con los nervios y entrenervios en alto relieve, con biselados bruñidos y perfilados con oro. En la tapa, enmarcado con filetes dobles, el símbolo de la justicia, empleándose oro, plata y tinta; decorado ejecutado totalmente a mano”. 

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“Ollantay, poema teatral del Doctor Ricardo Rojas, encuadernado con becerro mate, de color marrón claro, mostrando sobe el lomo y la tapa la leyenda y el motivo incaico, con mosaicos, empleándose pieles de distintos colores, incrustadas, con sus bordes perfilados con oro”.

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“Vista interior del mismo libro, mostrando sobre el dorso de la tapa, una guarda de cuero, con graneado de fantasía, cuyo decorado siguiendo el estilo incaico, fue realizado con mosaicos, empleándose pieles de color, perfiladas con oro: en el centro, la silueta del autor del libro, dibujada en oro, estampada a fuego. A la derecha, puede verse la otra guarda confeccionada con género de seda, de color marrón, cuyos adornos claros están formados con hilos de metal, que por su aspecto hacen un bonito contraste. Trabajo realizado totalmente a mano”.

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“Alocución Cívica del ex Presidente de la Nación, Dr. Roberto ;. Ortiz. Unico ejemplar, original, escrito a máquina, encuadernado en cuero marroquí de Levante, color azul, con recuadros de guirnaldas estampadas en oro y en bajo relieve, en color natural, realizados a mano”.

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“Interior de las tapas del mismo trabajo, bordeadas con un motivo floral estampado en oro, y sus respectivas guardas confeccionadas con muaré de seda color azul, mostrando a la izquierda, sobre la tapa, un marco de muaré blanco, con sus bordes perfilados con oro y en el centro del mismo es escudo argentino estampado con oro, cuya ejecución se ha realizado a mano”.

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“Ejemplar del libro de poesías “Los Jardines” de María Celina Neyra de Sola. Esta encuadernación lleva cuero becerro de Varsovia, de color verde oscuro, cuyas tapas y lomo han sido decoradas con un marco de pequeños discos, de distintos colores, con pieles adheridas y perfiladas con oro, al igual que el recuadro de líneas que cierra el fondo, formando con florones, estampados al natural y sobre el mismo, el motivo realizado también con pieles de color adecuado para formar las hojas, las flores y la maceta, siendo sus bordes perfilados con oro. Decorado, ejecutado también a mano”.

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Como decía, no pude encontrar más datos acerca de Felipe Parada. En cambio, a través del libro “La Penitenciaria Nacional de Buenos Aires” de Antonio Ballvé, quien fue el jefe del penal entre 1904 y 1909, encontré alguna información interesante sobre los talleres que copio a continuación:

“La penitenciaria nacional tiene veinticinco talleres de artes y oficios diferentes. Una parte de ellos trabaja exclusivamente para las necesidades del establecimiento, pero la mayoría, y los más importantes, elaboran productos para las distintas reparticiones nacionales, provinciales ó municipales. Los talleres de mayor importancia son: los de artes gráficas (imprenta, litografía, fotograbado y encuadernación), zapatería, carpintería, mecánica, herrería y fundición, que están habilitados por la maquinaría y demás elementos de que disponen, por su personal y organización, para elaborar productos tan perfeccionados como los de los mejores establecimientos similares de la industria libre. En nuestros talleres gráficos han sido impresos, en 1906, 75 libros diversos, compuestos de 13.902 páginas y con un tiraje total de 67.750 ejemplares. Muchos de estos libros fueron ilustrados con plano, en negro y en colores, y numerosos fotograbados. Por la imprenta penitenciaria se editan, además, el Boletín Oficial de la Nación y el Boletín Judicial, publicaciones diarias que sumaron en el año 12.345 páginas, y otras diversas revistas periódicas, que unidas a los folletos, planillas y otros trabajos tipográficos, alcanzaron el tiraje de 3.400.000 ejemplares. El trabajo de la encuadernación durante el mismo año está representado por 64.330 volúmenes encuadernados a la rústica, 4.213 a media pasta, 140 de lujo y 350 libros en blanco. El valor total de las obras ejecutadas por los talleres gráficos, fue de $ 207.218,92 moneda nacional”.

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En dicho libro también aparecen algunos datos estadísticos interesantes del año 1907 como la “nómina de los talleres penitenciarios y número de penados que trabaja en cada uno de ellos”, en la que figura que para la sección de encuadernación se encuentran en actividad 4 oficiales, 10 obreros y 28 aprendices. En otra tabla aparece el “presupuesto mensual de la Penitenciaria Nacional, para el ejercicio del año 1907”. Teniendo como comparación que el director ganaba $ 1.000 (pesos moneda nacional), el subdirector $550, el alcaide $350 y el tesorero $300; en la sección talleres figura: regente de imprenta $300, 3 tipógrafos a $100 cada uno, 1 maestro encuadernador (Felipe Parada en alguna época) $175 y demás empleados. Además, cuenta con una serie de fotografías de los talleres que son un gran documento y en ellas se puede observar claramente la calidad de la maquinaria con la que contaban en la institución.

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Se dice que la penitenciaria fue inagurada el 28 de mayo de 1877, con el traslado de más de 300 presos que saturaban los calabozos del Cabildo. El 6 de septiembre de 1961 comenzó la demolición manual y el 5 de enero de 1962 empezaron las explosiones con trotyl que derrumbaron los muros de siete metros de alto y cuatro metros de ancho en la base. La monumental cárcel que parecía un castillo medieval pasó al olvido relegada por el cambio de geografía en la ciudad de Buenos Aires. Lo que antaño eran solo descampados se habían convertido poco a poco en un lugar muy habitado por clases sociales medias y altas que veían como un “desastre” tener la penitenciaria en medio de sus vidas. En 1956 se fusiló al general Juan José Valle quien se había levantado contra el régimen que un año antes había derrocado al peronismo, marcando un hito en la historia argentina. Don Felipe Parada, gran encuadernador argentino, parece haber quedado sepultado bajo las piedras derrumbadas. Como tantos otros grandes artistas de estas tierras permanece en el olvido de unos cuantos y en la memoria de este sitio que lo recuerda como lo que fue, un gran obrero del libro, y uno de los pocos editores sobre temas de encuadernación en Argentina. Además de “La encuadernación al alcance de todos” también publicó “La encuadernación aplicada al trabajo manual educativo” y “Manual del encuadernador argentino”.

  • responder Magdalena Croce ,

    Sr. Eduardo Tarrico Villafañe:
    Lléguenle mis felicitaciones por tan estupendo trabajo. Encontré su página pues soy una persona que se halla investigando la ex Peniteniciaría para un escrito que estoy lentamente realizando.
    Si tiene otras joyitas por favor avíseme. Gracias
    Magdalena

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