Glosario heterodoxo del libro. Carlos Pino Cáceres

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Best Seller: ¡Mejor véndalo! Auténtica bazofia de impreso, que no libro, muy comprada por los no iniciados en la bibliofilia.

Biblioalgia: Dolor experimentado por el bibliófilo cuando descubre la desaparición de un libro o la imposibilidad de adquirir uno.

Bibliocefalia: Dolor de cabeza experimentado por la mujer del bibliófilo cuando ya no puede más.

Biblio-oblivioso: Sujeto al que le prestas un libro y finge haberlo devuelto.

Bibliociclo: Libro que termina cuando empieza y que empieza cuando termina, los hay de carretera y de montaña.

Bibliocracia: Forma de gobierno en la que los libros lo son todo, solo apta para bibilómanos.

Bibliócrata: Bibliómano superior de una bibliocracia.

Bibliófago: El que se alimenta de libros.

Bibliófilo: El que no puede vivir sin libros.

Bibliófobo: El que no puede vivir sin destruir libros.

Bibliófono: Libro muy sonado.

Bibliogafe: Biblófilo que nunca encuentra lo que busca.

Bibliógamo: Dícese del bibliófilo que se casa para poseer la biblioteca de su mujer.

Biblioitis: Hichazón que de las partes bajas del bibliófilo que se produce cuando no le es devuelto un libro prestado.

Biliokamikaze: Bibliofilo capaz de taclear a su homólogo con el único fin de arrancarle de las manos el ejemplar deseado.

Bibliólatra: Bibliófilo con una devoción enfermiza por los libros.

Bibliolatro: Sinvergüenza que hurta un libro.

Bibliolito: Las piedras que le crecen en el riñón al bibliófilo por leer mucho y andar poco.

Bibliomancia: Arte de adivinar el futuro utilizando un libro. Consiste en abrir el libro por una página cualquiera y deducir al futuro de lo allí escrito.

Bibliomensor: Bibliofilo que contempla diariamente su librero, atónito, solo para constatar que su colección va en aumento.

Bibliómano: Bibliófilo con la mano larga.

Bibliopatía: Afección que sufre el bibliófilo cuando no encuentra el ejemplar deseado.

Bibliopedo: Borrachera pillada mientras se lee un libro.

Bibliopnea: Contención de la respiración que experimenta el bibliófilo en una subasta entre el “.. a las dos y a las tres, adjudicado a…”.

Bibliópodo: El que no da un paso sin un libro.

Bibliopolis: Agentes del orden en una bibliocracia.

Bibliorragia: (de placer) Emisión de fluidos corporales del biblófilo que se produce cuando se encuentra el ejemplar único.

Bibliorritmia: Alteración del ritmo cardíaco del biblófilo cuando, encontrado el ejemplar ansiado, pide precio al librero, aparentando falta de interés.

Biblioscopio: Aparato utilizado para comprobar la autenticidad de un ejemplar único.

Bibliotafio: Libro de hormigón armado que se coloca sobre la tumba del bibliófilo, para que no levante la cabeza.

Biblioteca: Libro de madera.

Biblioterapia: Tratamiento de las bibliopatías, suele consistir en una Visa Oro sin límite de crédito.

Bibliotomía: Extirpación del gusto por los libros. Suele dejar a la persona idiota de por vida.

Bibliótropo: Crecimiento experimentado por el biblófilo para alcanzar la parte superior de los estantes de las librerías de viejo.

Biblióvoro: Lo mismo que bibliófago pero que no usa cuchillo y tenedor.

Cabezada: Siesta que se echa después de leer, para fijar conceptos.

Corte: Chasco que se lleva el bibliófilo cuando el anterior cliente le birla el ejemplar deseado delante de sus narices.

Guardas: Los que piden el carné en la entrada de las bibliotecas.

Hoja: Las que pierden en otoño los libros caducos.

Índice: Lo que dice Indy, famoso arqueólogo que encontró el Arca Pérdida.

Lomo: Parte del libro muy apreciado por los bibliófagos que se puede tomar a la plancha o a la brasa.

Portadilla: Portada de los libros especialmente diseñados para gente pequeña.

Rústica: Tipo de encuadernación especialmente diseñada para los pueblos agrarios.

Tapas: Dícese del aperitivo que se toma antes y después de la lectura de un libro.

Aunque este es un vocabulario “non serio” el sitio de internet de mi camarada Carlos Pino Cáceres Caudex Un mundo de Libros si que es digno de alabanzas por la riqueza de contenidos y la vitalidad que le caracteriza, yo cooperé con tres palabras, y me imagino que Cáceres no tendrá inconveniente en que cooperen con más. Les mando un saludo.

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