Elizabeth Coni. Encuadernadora

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Estimado Rodrigo:

Transcurrió un mes largo y recién ayer recibí las fotos de mis libros. Bueno, el libro que te interesó tiene por título “Canto a Buenos Aires”. Su autor, Manuel Mujica Láinez, escritor ya fallecido y muy conocido en nuestro país, dejó una obra abundante y variada. El libro posiblemente más conocido en el extranjero es “Bomarzo”, que sirvió de inspiración para una ópera que provocó, en su momento de estreno, terrible escándalo en una sociedad tan pacata e hipócrita como la nuestra. Es posible que tu sepas todo ésto, pero como lo ignoro, hice este pequeño introito.

“Canto a Buenos Aires” es un poema lírico y lo elegí porque daba con el tema seleccionado para la Feria del Libro 2006 y porque es una edición impecable, ilustrada por un destacado artista plástico argentino. El armado del libro fue relativamente fácil porque no tenía deterioro alguno más que el amarilleado del papel, por lo que le hice una buena limpieza del lomo cosiéndolo con hilo de algodón y cuerdas de lino.

Decidí de inmediato utilizar un cuero de cabra negro, de origen español, con un grano fino y muy suave, colocando en el frente un panel con el motivo que elegiría, incrustado en la cuna creada por la superposición de dos cartones de distinta medida haciendo las veces de marco en relieve.

Para el panel elegí un cuerito de badana de muy buena calidad y en el color más claro que encontré en el comercio. Antes de comenzar con las tapas pulí, teñí y lustré los cantos de cabeza y pie del libro. y bordé los capiteles a mano, en tres colores, con hilos de seda. Durante toda esta labor no dejé de pensar qué lugar de nuestra ciudad dibujaría en el panel. Tenemos, como todas las ciudades del mundo, lugares pintorescos que retratan bien nuestro acervo cultural. Intenté varios dibujos, hice pruebas con las pinturas, y todas me parecieron postales baratas.

Dejé de lado la idea y tomé el trozo de badana en que iba a probar y esperé ante la superficie vacía como si el cuero fuera algo mágico. Dí vueltas por mi casa, revisé libros y revistas. En un ejemplar de Art et Métiers hay una foto de una encuadernación en cuero negro que es una vista de New York de noche, reflejada en el Río Hudson. ¡Qué maravilla de trabajo! Bueno, soñar no cuesta nada. Y dando esas vueltas me acordé en una ventana que da al sur y me puse, vagarosa, a mirar desde mi octavo piso para descansar la vista mirando bien a lo lejos. En los días claros alcanzo a ver muy lejos, calculo que los límites de la ciudad y donde comienza el cono urbano. Me sorprendió tanto la vista y el hallazgo de mi motivo que me puse, allí parada, con lápiz y papel, a dibujar.

Mi clamor a Buenos Aires por inspiración estaba allí. No pretende ser copia, ni mucho menos, es la aproximación a lo que estaba viendo. Fue un atardecer y no sé si la luna estaba allí o la inventé. Todo vale. Dibujé y borré mucho. Pasé a papel de calco y de allí al cuero humedecido, marcando con un bolígrafo sin tinta (esto no es invento mío, lo aprendí de un maestro que así marcaba los filetes que iba a dorar). Siguió la realización del dibujo con la punta fina de un pirograbador. Pirograbar me encanta y lo hago a menudo. La pintura la hice con acrílicos y lo más difícil fue el cielo. Allí metí hasta los dedos. El relieve de la tapa lo logré con cartón de 2mm. y gracias a la nobleza de la piel pude trabajar sin sobresaltos. La pintura la acabé con Barniz mate al agua. Los papeles de guarda están pintados a mano por Carola Segura, una apreciada y experta artesana en esta labor. Ah, me olvidaba: el lomo tiene nervios, letras y florones dorados.

Te ruego me disculpes si este relato no ha sido lo breve que esperabas, pero nunca he tenido poder de síntesis y tampoco quise escatimar información. Agradezco tu paciencia y aprecio tu generosidad al brindarnos tu espacio. Mis saludos, Elizabeth.

Elizabeth Coni

Buenos Aires. 1 de Noviembre de 2006

  • responder Rodrigo Ortega ,

    Decidí colgar integro el correo electrónico que me mandó Elizabeth describiendo su libro, la razón… que es una delicia su proceso creativo y nos permite apreciar el esfuerzo que hay detrás de la proyección de una encuadernación.
    Valga entonces el que no haya contaminado con mis palabras esta exquisita narración. Les mando un saludo

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