De la Bibliofilia. Juan Carvajal

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¿Se ha preguntado usted en qué consiste un libro de bibliófilo? Si lo ha hecho se habrá dado cuenta que no es una pregunta de fácil respuesta. ¿Qué características debe poseer determinado volumen merecedor de ese título que se le rehusa a otros? Numerosas razones pueden hacer que un libro sea particularmente destacado, buscado y apreciado; esas razones fluctúan y van desde el estricto interés por su contenido, la calidad de su tipografía, la belleza de su encuadernación, su cubierta, sus ilustraciones o la singularidad de éstas, hasta su valor en el mercado o el hecho de que haya pertenecido a un personaje famoso, entre otras.

Lo que hace que nos preguntemos enseguida ¿Qué es un bibliófilo?. Estos “buscadores de libros raros y preciosos” constituyen una vasta familia cuyos integrantes poseen, cada cual, motivaciones y gustos propios, al punto que podemos entender como bibliófilo al investigador o al erudito que indagan a través de memorias, o de obras históricas de o sobre una época determinada; aquel que ama su provincia o su ciudad y reúne toda clase de publicaciones alusivas, catálogos, estudios, monografías, al tiempo que lleva a cabo una relación sobre ellas; al apasionado por la literatura que colecciona las diferentes ediciones de sus autores preferidos, en busca de las menores modificaciones de texto entre una edición y otra; al amante de la pintura -incluso si apenas lee- que atesora los libros ilustrados por sus pintores favoritos o toda monografía sobre éstos; aquel que pasa largas horas en la contemplación de las obras expuestas por las grandes bibliotecas; aquel que ya sea por su profesión o por mero placer, realiza esmeradas encuadernaciones. Entonces, nos preguntaremos aún, el simple pero fervoroso lector que se encuentra lejos de las grandes ediciones y no es poseedor sino de modestos volúmenes a los que ama de manera entrañable, ¿podrá pertenecer él también a la familia de los bibliófilos? Naturalmente que sí, y en su caso, su amor por el libro como cosa y como símbolo, su conocimiento y gusto le serán por excelencia la carta de naturalización requerida para ingresar a ese universo fascinante como pocos.

Si poseer libros bellos es en sí un indiscutible placer, a cualquiera que desee disfrutar de ellos plenamente le convendrá adquirir algunos conocimientos relativos a la historia del libro, a la edición, a las técnicas de impresión, tipografía, tipos de papel, artes de la ilustración y la encuadernación. Esos conocimientos permitirán a los amantes del libro, de cualquier categoría, sortear toda suerte de obstáculos que pudieran dificultar el disfrute total de estos instrumentos del saber y de la cultura; lo ilustrarán igualmente acerca de la conservación de sus volúmenes.

El inventario de libros preciosos y raros no está dirigido únicamente a quienes están en condiciones de adquirir obras costosas; interesa por igual a quienes buscan comprender la historia y sus incesantes mutaciones. Los libros son espejos en un compleja multiplicidad de sentidos, son, por encima de cualquier otro artefacto creado por la mano del hombre, imagen de la sociedad y de los individuos que la constituyen; reflejan -puesto que las contienen- las más hondas preocupaciones y felicidades, las limitaciones, los deseos, la vida. Y ello es verdadero no sólo en el texto, sino en todo lo que concurre en la realización del libro en tanto objeto, en tanto cosa manufacturada: los caracteres de imprenta, las marcas de papel, los grabados, las encuadernaciones, que constituyen señales específicas y reveladoras de una época, de una parte enormemente significativa de la civilización.

Aunque se asegura que se llega a la bibliofilia como se llega a la religión, es decir con el todo de nuestra vida, esta ciencia, o arte, suscita infinidad de vocaciones tardías a través de las cuales cada uno arriba a la confrontación de su verdad, nunca es demasiado tarde para encarar el propio destino. Es preciso además desechar el temor de caer en una falsa y desvirtuante homogeneidad: no existieron ni existirán dos bibliófilos que se interesen exactamente en los mismos libros, ni de la misma manera.

Publicado originalmente en el sitio web del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.

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