
Publicado en La Jornada / Sección cultura / Viernes 11 de enero de 2008
Por Miguel León-Portilla
Vaticinan algunos la desaparición de los libros que, según dicen, están siendo sustituidos por medios electrónicos que almacenan los textos y los reproducen a voluntad. No entraré aquí en una discusión sobre el destino de los libros confeccionados con papel e impresos con tinta. Sólo me pregunto si de verdad llegará el día en que, en vez de leer un libro en la cama, habrá que meter en ella el aparto electrónico, digamos una computadora, para disfrutar de su lectura. Es otra la pregunta que quiero plantearme ahora. Se dirige ella a averiguar si México es una tierra de libros.