Pensar el Libro

Ornamento y Delito. Adolf Loos

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«Hacerlo todo por una razón, hacerlo todo de modo que la razón resulte aparente y se justifiquen los medios en busca del fin es el primer principio del arte, en tanto que el primer principio de la moda es hacerlo todo sin mas razón que la de hacer algo diferente» Ch. Percier y P. F. L. Fontaine. Recueil de Décorations Intérieures. París. 1812

El ornamento como núcleo central del proceso decorativo ha sido estudiado desde el siglo XVIII por diversas disciplinas del conocimiento. Mucha tinta se ha consumido estudiando su comportamiento, y sus implicaciones en el ser social, y mucha mas se invertirá en tratar de dar con las razones que condujeron a nuestros ancestros a desarrollarlo.

Hoy por hoy es innegable la carga ritual que tuvo el ornamento primitivo como recurso para invocar la fertilidad del hombre y de su entorno, como un remedio infalible a un sinfín de calamidades, o como simple amuleto que diera garantía del orden y estabilidad del universo. 
Esta noción de estabilidad corre por debajo de los procesos de enmarcado, rellenado y vinculación de los ornamentos, así nuestro desarrollado sentido del orden nos obliga a verificar constantemente que “el sol salga por el horizonte, en la lógica mas simple, porque en los días anteriores lo ha hecho así” (Hume) 
tal vez esta sea la única noción que subsiste en la actividad ornamental de hoy en día, ya que nuestras artes decorativas han perdido gran parte de sus motivaciones primigenias, los valores que tuvieron como fetiche, como medios imprescindibles para alcanzar un fin, y han sido superados en aras de la iconoclastia posmoderna. Sin embargo esta afirmación no niega el caracter ritual que el ornamento pudiera tener hoy en día en la gran mayoría de manifestaciones religiosas.

La ornamentación tal y como se practica hoy en día en el arte ligatorio es un signo sin mas anclaje con la realidad que el objeto de su representación (entrelazos, florones, cornucopias, etc.) nuestros hierros ornamentales han dejado de ser un elemento con vinculos mas allá de lo físico, convirtiéndose en un simple objeto de diseño
 esta ha sido la razón por la que exploro otra veta del oficio. “Ornamento y Delito” significó el rompimiento con un estilo, el Art Nouveau, que hecho raíces en el diseño del siglo XIX en la arquitectura y el diseño gráfico; plantea de manera tajante la imposibilidad de nuestras generaciones de crear ornamentos, somete a juicio el valor del ornamento en una época carente de estilos y pone en duda nuestra capacidad de encontrar deleite en ellos, argumento que el encuadernador e impresor T.J. Cobden Sanderson ya había citado, cuarenta años atrás, respecto al trabajo de William Morris
 «No creo que el placer de un trabajo lo produzca la ornamentación, ni tampoco creo que la ornamentación tengan un privilegio especial para la consecución de la felicidad. La ornamentación nace de una facultad que puede o no estar precedida, acompañada o seguida por la felicidad». 
Para entender los motivos ornamentales de los estilos ligatorios del pasado es necesario tomar en cuenta que el ornamento se constituyó como un código inseparable que atendía a ciertos fines, y en cuanto tal, es necesario estudiarlo en cada una de sus partes. De este modo podremos avanzar con paso firme para comprender los mecanismos que llevaron al arte ligatorio a evolucionar en la actualidad y las nuevas ideas que influyeron en la proyección de la encuadernación moderna y contemporánea
. A continuación y a modo de prólogo al ensayo de Adolf Loos coloco una breve introducción del historiador y teórico del arte E.H. Gombrich publicada en el libro “The Sense of Order” que nos ubica en la corriente de pensamiento de este arquitecto austriaco pionero de la arquitectura moderna.

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Felipe Parada y el taller de encuadernación de la Penitenciaria Nacional

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Por Eduardo Tarrico Villafañe

A solo cinco cuadras de donde vivo, en el barrio de Palermo en la Capital Federal de Buenos Aires, funcionó hasta 1962 la Penitenciaria Nacional de Buenos Aires. Desde ese entonces su lugar fue ocupado por el parque Las Heras, un pequeño pulmón que alimenta la vida del barrio. Para mi, siempre fue un parque ya que nací en 1978. Además, por la cercanía, fue el que más utilicé de niño con mis padres, de adolescente para jugar al fútbol con amigos y de más grande para pasear a mi perro. En mi familia todos tienen una historia con el lugar. Mi padre pudo recorrer la penitenciaria mientras la demolían; mi abuelo, cuando era niño y Buenos Aires era otro Buenos Aires, jugaba al fútbol con sus amigos sobre uno de los paredones de la cárcel y el vigía desde lo alto arbitraba el encuentro con su silbato.

Hace unos años adquirí un libro “La Encuadernación al Alcance de Todos” de Felipe Parada. Lo primero que me llamó la atención fue leer en la portada: “Felipe Parada. Técnico Profesional. Maestro-Jefe de Encuadernación de la Penitenciaria Nacional”. Mi abuelo y mi padre, ambos amantes de la historia, me contaron que por ese entonces en la penitenciaria funcionaban talleres de todo tipo, entre ellos uno de encuadernación. No fue nada fácil obtener datos sobre estos talleres. Existe información sobre la penitenciaria, algunos libros que cuentan su historia, pero que poco refieren sobre los talleres y su funcionamiento. De Felipe Parada nada pude averiguar. Me gustaría saber mucho más sobre su vida, el desarrollo de su oficio y su obra. Lo que es un hecho es que trabajaba en la penitenciaria y que era un gran encuadernador. Por suerte, su libro incluye algunas fotografías en blanco y negro de sus trabajos, que hablan por sí solos. Aquí incluyo las fotografías junto con los epígrafes originales del libro:

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La Encuadernación de Arte Contemporánea. Ana Ruíz Larrea: Encuadernadora

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Ana Ruiz Larrea, Premio a las mejores encuadernaciones artísticas del Ministerio de Cultura en 1994, es la responsable de la encuadernación del poemario de Ángel González V Premio Reina Sofía. La obra, efectuada en su taller en Aravaca, se incorporó a la Real Biblioteca, que continúa así enriqueciendo su colección de encuadernaciones y manteniendo la tradición de los ejemplares con cifra destinados a personas reales. La encuadernación realizada para la última edición del Premio Reina Sofía, concedido a Alvaro Mutis por Summa de Maqroll el Gaviero: poesía 1948-1997, es un trabajo de mosaico ejecutado en boxcalf azul lavanda y piel impresa en plata, trabajada a máquina y a mano, en la que la cifra real de la Reina y la corona real se integran en un juego simbólico que enlaza con los elementos constitutivos del libro.

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Ars Nova. Jaime León Navarrete. Escuela Nacional de Artes Gráficas

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Desde su fundación, en el año de 1938, la Escuela de las Artes del Libro inició con el compromiso de restablecer actividades que ocuparon un importante espacio en la cultura de nuestro país. La encuadernación, la imprenta y algunas fotomecánicas se extinguían debido a la falta de orientación y profesionalización, en contraparte con la industria del libro que mantenía una fuerte demanda. De esta forma surgió la necesidad de crear una escuela de artes gráficas que permitiera asimilar el conocimiento y la práctica del grabado original, asi como su aplicación a la industria moderna del libro, la cual fue iniciada y concretada por Francisco Díaz de León, con el objetivo de impartir una enseñanza completa en todas las disciplinas derivadas de la imprenta.

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Algunas ideas cruzadas respecto al libro

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La siguiente entrevista se la respondí a Olaya Balcells, encuadernadora y editora del sitio Oficios del Libro, en un momento en el que trabajamos paralelamente en la traducción del Sitio Discovering Artists Books de Gwendolyn Miller.

1. ¿Cómo llegaste a la encuadernación?
Quería encuadernar por mi mismo mis trabajos de caligrafía y en un recorrido por la calle de Donceles en la ciudad de México me compré el manual Como hacer encuadernación artesanal de Rob Sheperd me lo llevé a Veracruz y de ahi me enamoré del oficio de unir cuadernillos.

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House of Fame. Geoffrey Chaucer (Fragmento)

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Pues cuando has terminado todo tu trabajo / y has hecho todas las revisiones / en vez de descansar y hacer otra cosa / te marchas a casa / e insensible como una piedra / te sientas ante otro libro / hasta que tu vista está totalmente fatigada.

For when thy labour doon al ys, And hast mad alle trhey rekenynges, In stede of reste and newe thynges, Thou goost hom to thy hous anoon. And, also domb as any stoon, Thou sittest at another book Tyl fully daswed ys thy look.

Traducción de Lia Mallard


Los testigos de un libro

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¿Quién no ha puesto, aparte de sus señalizadores de lectura, algun otro papel que cite al texto que están leyendo?. Estos “papelitos” son algo mas que eso, técnicamente se les conoce como “testigo de un libro” y, como su nombre lo indica, son todas aquellas intervenciones al interior del volúmen para citar explicitamente al texto como una referencia rápida para futuras consultas. Otros tipo de “testigos” pueden no tener nada que ver con el texto en sí, pero no dejan de tener su importancia, un ejemplo puede ser una postal, un ticket del trolebus, etc. Aunque regularmente la función primordial de un “testigo” es formar un vínculo de ideas que la lectura del libro ha motivado en nosotros.

Existen también otro tipo de “testigos” en los que se interviene de forma directa en el soporte impreso. Estos van desde el “subrayado” hasta la anotación sobre los márgenes del libro. Sin embargo no debemos confundir estas intervenciones anteriores con el “Expurgo” llevado a cabo en la época del Santo Oficio y que podía ser realizado por el propietario del libro para obliterar* “capítulos e imágenes que fueran contrarías a la fe, la moral o buenos principios” (Caramuel, op. cit, §3230).

Estos “testigos” no solo nos sirven a nosotros como propietarios del libro. Imaginemos por un momento el caudal de información que pueden guardar respecto a nuestro acontecer cotidiano y, para quien indaga en la vida de algun personaje de la cultura, este tipo de anexos al volúmen son documentos invaluables, ya que revela sus hábitos de lectura y su peculiar interrelación de pensamiento con lo leído y con el contexto que lo rodeaba.

En la imagen de arriba vemos un curioso “testigo” que nos revela la familiaridad con que este diccionario era tratado. Es un Diccionario Latin-Español Español-Latin recopilado por Luis Macchi e impreso en Argentina por la Editorial APIS en el año de 1942.

*Obliterar: Anular, tachar, borrar


¿Que es la Encuadernación de Arte? ó ¿Cuando es la Encuadernación de Arte?

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“La cuestión de si algo funciona como un objeto artístico depende siempre de como se lo interprete en determinadas circunstancias”. Nelson Goodman

Nelson Goodman fue un prestiogoso filósofo norteamericano que estudió bellas artes en Harvard, dirigió una galería durante 15 años en Boston y fue fundador del Proyecto Cero que ha realizado investigaciones básicas en las artes y la educación desde mediados de la decada de los 60. En su libro Languages of Art, Goodman, casi sin ayuda, convirtió el lóbrego campo de la filosofía del arte (o estética) en una esfera de estudio importante y vigorosa.

Este comentario es a propósito del reciente descubrimiento de un sitio dedicado al libro de artista -Discovering Artists Books- una inmejorable recopilación de antecedentes históricos y brillantes planteamientos relativos al libro como propuesta plástica.

Y si me introduje por el lado de Goodman antes de presentarles el sitio es porque quiero generar algo de controversia. Cuando Nelson Goodman tuvo que enfrentarse, como muchos de los estudiosos de la estética a la tormentosa pregunta ¿Que es el Arte? el filosofo decidió resolver a favor de la seductora pregunta ¿Cuando es Arte? y en un breve ejemplo, cuya imagen era una linea horizontal compuesta por crestas y valles (sic) recogió los referentes a los que dicha gráfica parecía aludir:

a) Una linea quebrada
b) El dibujo de una cordillera
c) Una gráfica de la Bolsa de Valores
d) Un electrocardiograma
e) Una acuarela de Hokusai

Como ven los referentes de cada entrevistado distaron mucho de tener nexos entre sí, lo cual por un lado se atribuye al background del espectador y al contexto en que la imagen era presentada. Lo mismo mas o menos pasa en las artes, y por eso es que resulta tan dificil, sino es que solo burocráticamente útil, establecer limites dentro de una u otra disciplina, con mayor razón en la posmodernidad, donde el trabajo multidisciplinario ha enriquecido las propuestas de lo que hasta ahora podemos llamar arte.

Con esto no quiero poner en tela de juicio si hay o no hay arte en un libro (algo que jamas se me ocurriría cuestionar) y que por tanto me obligaría a resolver la incómoda pregunta ¿Que es el arte?. Antes bien me interesa responder ¿Cuando hay Arte en un libro?. Respuesta que ahora que lo pienso, sería sumamente amplia en referencias y llena de ejemplos de la antigüedad y de la modernidad, empezaría por dividir del libro en sus respectivos oficios para estudiar su historia y sus aportaciones, haría menester ahondar en la vida de hombres como William Morris ó William Blake, y me obligaría a discernir todos los estilos ligatorios del pasado y sus manifestaciones actuales, tendría que responder al porque y al como del libro antiguo, y aun con todo pienso, apenas me estaría acercando a la respuesta.

Pero el sitio que recién he descubierto me ayudó a entender que eso que llamamos Arte está en toda la Historia de la Encuadernación y en consecuencia en la Historia del libro, solo depende, como Goodman lo demostró, de los puntos de vista que utilicemos para nuestra interpretación.

Cuando Picasso mostró el retrato de Gertrude Stein, un observador comentó que no se le parecía en nada a ella. Al lo cual replicó el artista: “No importa… ya se parecerá”


Encuadernación Tradicional vs. Libro del siglo XX… y XXI

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¿Cuantos libros depositados en sus estantes estan encuadernados en rústica? puedo decir que antes de dedicarme a la encuadernación artesanal, la mayor cantidad de mis libros presentaban este estilo de encuadernación que como sabemos, es la forma mas rápida en la que se puede unir una obra recién impresa para su pronta distribución y comercialización.

Pero como producto de diseño, un libro del siglo XX contempla en su conjunto lo original de su cartera, sobre todo si se trata de la primera edición del Pequeño Larousse Ilustrado, ya que el trabajo creativo del diseñador le ha conferido un valor agregado al texto.

Entonces se nos plantea un dilema con dos posibles soluciones:

a) Reemplazar su encuadernación y devolverle su funcionalidad haciendo caso omiso de su autenticidad.
b) Posponer su reencuadernación e intervenir lo menos posible en el objeto para evitar mayores deterioros. Limitar su consulta y almacenarlo en una caja conservativa.

La solución que tomemos obviamente esta en relación constante con nuestro ejemplar en cuestión. A mayor calidad del libro, mayor la preocupación por mantenerlo intacto y viceversa.

Pensemos que la reencuadernación de todos nuestros libros del siglo XX podría llegar a ser costosa (aún para un encuadernador) Y aunque sabemos que la calidad de las rústicas que tienen nuestros libros no es digna de encomio, la prevención y los buenos hábitos de uso de nuestros libros siempre serán la mejor solución para no desembolsar una buena cantidad de dinero en una reencuadernación o una caja conservativa.


Una visión latinoamericana de las Artes del Libro

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Libro de cintura encuadenado por Rodrigo Ortega

Dicen que al hombre le cuesta mucho trabajo un cambio verdadero y a veces esto puede que sea cierto… en el caso de este joven blog podría afirmar que no es así ya que la idea inicial ha logrado tomar forma y se ha hecho de tanto en tanto, perfectible. Como no es un mérito individual, y como todo es parte de las enseñanzas que los demás nos dejan, no puedo dejar de mencionar y agradecer a Sün Evrard por su orientación a través de los links. A la maestra Barbara Körbel en Chicago, que con una fé como para mover montañas me alentó a comenzar el proyecto, al maestro Gary Frost quién nunca imagine fuese el primero en dejar un comentario y a Marianne Harwood y Edwin Heim por colaborar con el blog no obstante la penosa dificultad que tengo para expesarme en el idioma de Shakespeare.

Entre los cambios que mejor dicho, pretenden ser mejoras, esta el abrir nuestro espacio a la comunidad latinoamericana del libro a quienes damos desde hoy una calurosa bienvenida. En particular a quienes tiempo atrás me han demostrado lo que puede ser una fructífera comunidad virtual de las artes del libro, me refiero a la Asociación de Encuadernadores Artesanales de la República de Argentina EARA con especial gratitud para Dina Adámolli y Carlos Quesada quienes pacientemente han escuchado mis ideas.

Esta apertura obedece a la inquietud natural de un servidor por conocer el modo en que se piensa un libro en cada rincón del continente. Y con algunas modificaciones en cuanto a formato, haremos todo lo que este a nuestro alcance por mostrar una perspectiva latinoamericana dentro de las artes del libro en estos rubros:

a) Manufactura del papel
b) Proyección y Encuadernación del libro
c) Tipografía e Imprenta
d) Ilustración y Grabado
e) Diseño Editorial
f) Comercio del Libro Antiguo

Vuelvo a reiterarles una vez mas que este espacio se mantiene abierto a todas las formas de expresión que quepan en un libro, sea cual sea el concepto que ustedes tengan respecto a él.

¡¡¡Bienvenidos, tomen lo que necesiten, dejen lo que puedan!!!