Calculemos el gramaje de un papel.

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Muchas veces nos encontramos con papeles de los que nos interesaría conocer el gramaje. Con elementos tan simples como una pequeña balancita para cartas y una calculadora, si es que no queremos fatigar nuestras neuronas haciendo los cálculos a mano, podemos llegar a obtener el dato buscado.

Partimos de la definición de gramaje que nos dice que es el peso en gramos de un metro cuadrado de papel. Es muy difícil que tengamos exactamente 1 metro de superficie, por lo que tendremos que realizarlo con una medida distinta a la ideal.

Encuadernar conservando…

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Me llegó el pedido de un cliente, sobre la encuadernación de unas antiguas revistas, que deseaba reunirlas en forma de libro para evitar su deterioro. La primera intención fue hacerle una encuadernación clásica con costura, enlomado con primer y segundo refuerzo, capiteles pegados, colocación de guardas para luego meter en tapas. Este tipo de encuadernación, impediría el retiro o agregado de otras revistas, causaría uniones irreversibles de los materiales y dañaría el papel que de por sí se encontraba con un envejecimiento avanzado por la edad y la baja calidad de los mismos.

Como hacer una cuchilla para cortes delicados

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Siempre me gustó fabricarme las herramientas, ahora quiero compartirlo con otras personas que tengan las mismas inquietudes.

El otro día asistí al taller de un artesano del calzado que confecciona los zapatos a mano cortando las distintas piezas de cuero con la ayuda de moldes de cartón, me llamó la atención la facilidad con que lo hacía a pesar de ser cortes curvos y el cuero no muy fino. Fijé mi atención en la herramienta que utilizaba y no respondía a ninguna de la parafernalia que tenemos en la encuadernación, ante mi consulta, me dijo que se trataba de una cuerda de reloj y que le era mas práctica que las trinchetas y otro tipo de cortantes. El mango que permite manipular esa cuerda se confecciona con un caño y tanto el modelo como la terminación corren por cuenta del fabricante.

Un proyecto posible. Un libro puede ser la expresión conjunta de un calígrafo y un encuadernador

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* Este artículo fue publicado originalmente en la revista Codice No. 15 / 2004 de EARA

El libro es un objeto que despierta nuestros sentidos. Ya sea enorme y pesado como las antiguas Biblias medievales que se encadenaban a sus escritorios, o bien increíblemente pequeño y liviano, un libro propone una experiencia íntima con el lector que va más allá del acto mismo de leer. Puede ser áspero o suave, tener olor, e incluso un perfume. Podemos percibir el ruido de sus hojas al darlas vuelta. Al sostenerlo en nuestras manos valoramos su forma, volumen, color, textura, composición. El libro introduce al lector en un espacio y un tiempo propio, pulsado por la mano que da vuelta las hojas en una secuencia que deja algo atrás, se hace presente un instante y luego sigue su camino hacia las páginas no leídas del futuro.

Broches y Ornamentos para libros. Biblioteca Académica de la Universidad de Tallinn. Estonia

El sitio web “Corchetes y ornamentos del libro” presenta una selección de diversos ornamentos históricos del libro entre los que se encuentran broches, bollones, esquineros en placa y escuadras de bronce, cadenas, sujetadores, placas centrales, cerramientos y una gran variedad de corchetes representativos del siglo XV al siglo XX. Los libros fueron seleccionados de la…

Carola Segura. Marmoladora

“Marmolar es muy sencillo.. se toman los colores, se agrega agua y hiel, y si flotan y estiran es que previamente se ha sudado sangre”. Un aprendiz atribulado.

Como parte del ciclo de entrevistas dedicadas a la mujer dentro de las artes del libro, estaba contemplada una marmoladora, de la que no sabía su nombre hasta que mi amigo Carlos Quesada me presentó a Carola Segura. Cuenta una vieja leyenda del Japón que el marmoleado fue regalo divino para un hombre llamado Jiyemon Hiroba en el año de 1151 en recompensa por su dedicación en la capilla Katusga. Como quiera que este oficio haya sido descubierto logró su difusión primero al cercano oriente, y bajo el nombre de Ebru fue utilizado en la India, Turquía y Pakistan alrededor del siglo XV. En el siglo XVI el marmolado llega a Europa siguiendo las rutas comerciales, y ya en el siglo XVII podemos encontrar notables ejemplos de estos papeles decorados en Francia, Alemania, Holanda, Inglaterra e Italia.

De la obligada secrecía de este oficio se cuenta lo siguiente: “Estos hermosos papeles decorativos eran muy estimados por los encuadernadores; para estimular una alta demanda, los marmoladores establecieron gremios y talleres en donde eran empleados jóvenes aprendices para ayudar en la producción. Se enseñaba a cada aprendiz solamente tan solo una parte del proceso de marmoleado, siendo obligados a trabajar entre divisiones de madera, de esta manera no podrían considerar lo que hacían otros trabajadores.Quién revolvía los colores, por ejemplo, nunca podía ver la receta para hacer el baño sobre el que se ejecutan los patrones, y probablemente, nunca tuvo ocasión de ejecutar algúno de los patrones del maestro. Los secretos prevalecieron en este nuevo arte, y los maestros fueron acumulando un saber que sus trabajadores nunca tendrían para elaborar sus propias hojas, de modo que impidieran a como diera lugar una posible competencia” The Ultimate Marbling Handbook. Diane Maurer-Mathison

En estas épocas en las que mucho se habla de arte, pero poco o mal se hace, podemos al menos contemplar estos procesos, sin más obstáculos para aprender que el trabajo constante y ciertas dotes innegables para la poesía multicolor que exige este oficio. Los dejo pues con algunos comentarios que a lo largo de un par de meses se generaron entre Carola Segura, excelente marmoladora argentina, y un servidor.