Algunas ideas cruzadas respecto al libro

Homenaje-a-Escher

La siguiente entrevista se la respondí a Olaya Balcells, encuadernadora y editora del sitio Oficios del Libro, en un momento en el que trabajamos paralelamente en la traducción del Sitio Discovering Artists Books de Gwendolyn Miller.

1. ¿Cómo llegaste a la encuadernación?
Quería encuadernar por mi mismo mis trabajos de caligrafía y en un recorrido por la calle de Donceles en la ciudad de México me compré el manual Como hacer encuadernación artesanal de Rob Sheperd me lo llevé a Veracruz y de ahi me enamoré del oficio de unir cuadernillos.

2. ¿Cuál ha sido tu formación?
Estudié de 1995 a 1999 la licenciatura en Artes Plásticas en la Unidad de Artes de la Universidad Veracruzana, especializándome en Fotografía. Al mismo tiempo fue sumamente enriquecedor, para mí formación, el estudiar en una unidad conformada por otras especialidades, como el teatro, la música y las artes plásticas (cerámica, escultura, grabado, pintura y diseño); este contexto no sólo me brindó un panorama general de las distintas artes, sino que también me acercó a los procesos creativos más variados.

Paralelamente tuve un maestro extra-curricular, mi amigo Gerardo Jiménez Luna, cuya formación autodidacta en la arquitectura y la arqueoastronomía prehispánica fue fundamental en mi percepción de lo que me rodeaba. Con el aprendí los primeros rudimentos de la gnomónica y el análisis de proporciones áureas; y fue él también quién me obsequió mi primer manual de caligrafía Speedball y una pluma de pavo para mantenerme ocupado mientras se sucedían nuestras amenas conversaciones.

3. ¿Que significa para ti el oficio? ¿Qué lugar, o importancia, tiene en tu vida?
Creo ahora con la encuadernación estoy haciendo coincidir algunas facetas profesionales cuya sucesión no lograba encajar. Carpintero, Fotógrafo (laboratorista, conservador y coleccionista), Gnomonista y Encuadernador: casi me veía obligado a describirme como un auténtico detective cruza-puentes. Esto debido a que rara vez pierdo la capacidad de asombrarme, tanto por lo que he aprendido como por lo que me falta por aprender.

En este momento, y espero que por mucho tiempo, la encuadernación es algo que me apasiona desde todo punto de vista (historia y técnica). Hace ya mucho entendí que el arte no es precisamente una especialidad en la que consiga la plenitud económica -lo que a ratos se extraña-; sin embargo cumple su objetivo primordial de darme de comer y me permite, en la medida de lo posible, seguir aprendiendo y experimentando sus formas.

4. ¿Cómo te enfrentas al proyecto de un libro?
Pongo en práctica dos procesos para llevar a cabo la encuadernación de un libro:

a) El primero tiene que ver con el aprendizaje de ciertas técnicas que llaman poderosamente mi atención, como la encuadernación de cintura, el estilo copto, o alguna cabezada en particular. Es decir, todas aquellas técnicas antiguas que quiero aprender y para las cuales siempre comienzo por documentarme acerca de su historia y del papel que cumplían en ella.

b) El otro es más vivencial, porque salgo al encuentro de un cuerpo de libro que llame mi atención por sus cualidades literarias, visuales y táctiles como objeto. Puede ser desde El Libro de la Selva, de Rudyard Kipling, a un simple manual como el Machinery´s Handbook. Con esto proyecto su cartera (encuadernación y tapas) y la diseño en términos de lo que sé hacer y lo que me puedo arriesgar a hacer.

5. ¿Cuál es la diferencia, si la hay, entre una bella encuadernación -realizada del modo tradicional-, y una encuadernación de arte?
Es algo complejo de responder y empiezo citando a John Ruskin, quien dice: “Las cosas no son deseadas porque se les considere bellas, se les considera bellas porque son deseadas”.

Como categoría estética, lo bello es lo contrario de lo feo, así como lo sublime es contrario de lo grotesco. La belleza es solo una cualidad subjetiva, una herramienta como muchas en manos de un artista. La tendencia general del hombre es orientar sus representaciones hacia la belleza. Pero esta no deviene en único paradigma del arte, cuya función primordial es sensibilizar al creador para que, de su cotidianeidad, pueda reinventar su universo y permitir al espectador reflexionar sobre los temas plasmados. La belleza en la representación puede ir acompañada de un tema grotesco, como la pintura Saturno devorando a su hijo de Goya.

Sin embargo, el mito del arte, su definición y su sistema de valores, se han modificado tanto que no haría justicia poniendo límites a la encuadernación en términos de arte o de producción artesanal. Hoy por hoy definir ciertas formas de creación, como el arte ligatorio, puede tornarse más complejo; esto por el impulso arrollador que ha provocado el libro de artista, cuyo surgimiento representó la ruptura con la tradición libresca tal como la conocemos, y para cuya resolución confluyen diversas técnicas antiguas y modernas.

Para poner un ejemplo de esta ambigüedad puedo citar las magnificas maquetas del diseñador británico William Morris, ejecutadas por la Doves Bindery de Cobden-Sandernson. En la actualidad estos trabajos parecen pura ornamentación (enmarcado, rellenado y vinculación), pero es necesario pensar en lo que significaron en su época: una ruptura con la tradición inmediata. Empeñado en recuperar el espíritu artesanal de la Edad Media, William Morris gestó el movimiento Arts and Crafts y transformó profundamente los gustos estéticos vigentes en el Reino Unido durante la época victoriana. Fue además fundador, hacia el final de su vida, de la Kelmscott Press, especializada en libros artesanales ilustrados; éstos últimos sintetizan los valores de la tradición artesana medieval junto a nuevas y variadas formas de producción artesanal en plena Revolución Industrial.

Con William Morris la cuestión de si algo funciona o no como objeto de arte “depende siempre de como se lo interprete en determinadas circunstancias” (Nelson Goodman).

6. Según tu opinión, un libro que no puede ser leído (en el sentido literal de la palabra), como un libro-objeto por ejemplo, ¿es un libro? ¿O se trata sólo de una obra de arte?.
La tradición de la lectura y del libro como transmisor de ideas se nos hereda, casi siempre, bajo dos premisas:
– La necesidad que tiene el hombre de expresarse a través de un código usado convencionalmente (visual y/o textual)
– El requisito casi indispensable de llevar a cabo la lectura con un mínimo esfuerzo y un máximo provecho.

Estas dos conductas nos obligan a crear categorías donde la lectura lineal (de izquierda a derecha y de arriba a abajo en el occidente) está muchas veces por encima de lecturas alternas (como leer los señalamientos de una carretera o leer un cuadro).
Esta tradición se vio fracturada en un principio, por la escritura automática del movimiento surrealista, por el dadaísmo y, en la posguerra, por el grupo Fluxus. La desconfianza en el lenguaje y en los sistemas de valores del arte era una condición natural de los seguidores de estos movimientos, que pretendían desacralizar el arte como supremo tesoro de la burguesía. Esto en la literatura significó que, en los años 50, fuera declarada “la desaparición inminente de la literatura”, tal y como ha sucedido en muchas artes de otros tiempos (la “muerte de la pintura” a manos de la fotografía, por ejemplo).

En los años setenta, época en que el arte empezó a reflexionar sobre sí mismo para encontrar nuevos paradigmas, el dramaturgo mexicano Ulises Carrión incursiona en el libro de artista primeramente como literato, pero luego, y progresivamente, como artista visual. En forma repentina comienza a trabajar de un modo que lo remite a lo visual, tras lo cual y en poco tiempo abandona cualquier intención literaria. Respecto a la obra, Ulises Carrión expresa que: “para empezar, los libros deberían liberarse de la literatura. Luego deberían ser liberados de la letra”.

Este proceso dialéctico de tradición-ruptura define al libro de artista como un meta-libro, una forma acabada de lectura hipertextual, donde el lector-espectador puede transgredir lo expresado por el creador para ir mas allá de la imagen o el texto. La ilustración en el libro de artista deja de serlo en el momento en que se vuelve independiente del texto y, al contrario, el texto deja de ser una llana referencia a las imágenes. La estructura tradicional del libro se ve complementada por un número infinito de posibilidades constructivas, lo que enfatiza el peculiar método de lectura de un libro de artista.

El Libro de artista ha agregado un nuevo término al mundo del libro y hoy, que la modernidad anda tan escasa en aportaciones, introduce la noción de “libredad”. Este principio se materializa en la creación de un objeto cuyo texto, imagen, soporte escriptóreo y estructuras de enlace se comportan como un todo, al tiempo que cada uno de sus elementos expresa por sí mismo su propia relación de forma/contenido.

Si el libro de artista significa Arte, esto obedece sólo a una determinada circunstancia, puesto que hoy en día se llega a considerar un objeto bajo este criterio por diferentes caminos ya sea por la expresa puesta en valor de un curador de arte o bien porque la constancia en tu trabajo te ha impedido pensar que tus libros merecen ese titulo, o no te importa que lo merezcan, y dejas que el tiempo madure tu propuesta sin atender a este hecho.

7. ¿Hay algo, en el ámbito de la encuadernación, que (aún) no has hecho, o aprendido, y que te gustaría realizar?
Todos los días tengo como objetivo aprender y aplicar nuevos conocimientos en torno a la historia de la encuadernación y en general de las artes del llibro, mis pesquizas van en todas direcciones, hoy aprendo sobre algún estilo de encuadernación antiguo y paralelamente no pierdo de vista los demás.

8. Algo más que quisieras decir sobre el tema
Así como existe, según mi modo de ver, el libro de artista o meta-libro, hoy asistimos al desarrollo de una meta-encuadernación al experimentar en este objeto una transformación radical de los materiales y estructuras que tradicionalmente lo han conformado. Sin embargo, en latinoamerica tenemos que trabajar mucho para recuperar el tiempo en que el oficio ha sido menospreciado y visto como puramente utilitario. Personalmente me he propuesto alternar mi aprendizaje de las técnicas de encuadernación antigua para sintetizarlas con la experimentación responsable de ese maravilloso contenedor de ideas.

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