
Gracias Maruchi por permitirme conocerte día a día, gracias por tu cariño y por los momentos tan gratos que hemos compartido, por tu sonrisa, por tu franqueza y por la calidez de tu corazón.
Hace un tiempo pintaste dos caminos de color, y a partir de este domingo hemos decidido ser compañeros del mejor, el mas dificil, pero el mas bello de los viajes. Me has puesto un endose en el corazón como la tarlatana que protege al libro.
Tal vez no sea el mejor de los hombres, pero nunca dejaré de intentar serlo para ti. Ante ti y ante Dios te digo de nuevo que te quiero Maru Mendoza.

Enhorabuena, Rodrigo. Todas mis felicitaciones y deseos de felicidad. Un abrazo.