Abril 2009

Como rebajar un cuero a mano… y sin navaja

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Este un método que conozco hace bastante tiempo y que nos permite obtener la flor de un cuero para encuadernación, resulta de mucha utilidad ya que ejecutado con pulcritud nos permite obtener áreas bastante amplias de la flor (un cuero anatomicamente se divide en dos: la carnaza o epidermis y la flor que es su dermis).

Antes que nada mando un saludo a mis vecinos del norte, y los felicito una vez mas por sus estrategias para enfermar al planeta, implantar el pánico y crear la necesidad de una vacuna, sus farmaceuticas seguramente entrarán en bonanza en pocos meses, y ya lo saben, cuando haga falta un virus por mutar, un animal para echarle la culpa y gobiernos serviles que espanten a su pueblo estamos a sus ordenes… no saben como los quiero.

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1. Vamos a empezar por cortar la superficie que necesitamos contemplando un área un poco mayor por seguridad. Se dobla el cuero de modo que la flor quede al interior y con los dedos comenzamos un movimiento de vaivén, presionando con fuerza y tratando de cubrir cada detalle de la superficie.

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2. Normalmente serán suficientes algunos minutos de este frotado para que la flor esté en condiciones de ser separada de la carnaza. Los cueros de cabra que son mas resistentes requieren de algunos minutos mas de este proceso.

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3. Cuando el cuero tenga el aspecto rugoso de la imagen anterior es momento de hacer una pequeña incisión en la flor, yo normalmente tomo unas pinzas para comenzar a desprenderla, si puedo sujetarlo con los dedos desprendo con cuidado y pongo atención en alguna zona en la que el frotado no haya sido suficiente.

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4.  En la imagen la flor y la carnaza separadas, es una tira de 35 cm de largo, para restaurar una tapa. Llegado el caso también se utiliza para hacer mosaico falso o bien trabajar alguna cabezada en piel.   5. Lo he puesto al micrómetro para que vean el grosor que obtuve, 30 centésimas de milimetro, lo que lo hace muy conveniente para muchos trabajos.

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Habrá seguramente una variación según el tipo de cuero que estemos trabajando, pienso en un chagren o un oasis cuyos granos son mas profundos, por el contrario, el borrego y el cochino poseen una flor mas fina, y como comentario al calce, es causa de su vertiginoso deterioro.

Sin mas espero que les sea de utilidad este artículo. Buena vibra


Emilio y Santiago Brugalla, su legado patrimonial

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Encontré un poco tarde esta noticia en la web, pero realmente es tan buena que no tiene caducidad. A continuación la nota en castellano:

Las figuras de Emilio y Santiago Brugalla dentro del panorama de la  encuadernación artística española han tenido un papel decisivo durante todo el siglo XX. Emili Brugalla y Turmo (1901-1986), fue el artista encuadernador más destacado de la península a partir de los años treinta del siglo XX, hasta su muerte. Su trayectoria vital está íntimamente unida a la profesional, de tal manera que se puede hablar de una vocación verdaderamente acertada. Su obra artística transmite una pasión casi mística por la decoración exterior de los libros, los estilos clásicos de las cuales fueron su mejor exponente. Pero su obra     pedagógica no fue menos importante y en sus libros, artículos y conferencias transmitió todos sus conocimientos artísticos y técnicos, históricos y literarios del arte de la encuadernación.

Su hijo Santiago Brugalla y Aurignac (1929), incorporado en el taller desde los años cincuenta, variará de manera progresiva el discurso decorativo de las encuadernaciones, que a partir de entonces, y al margen de otros estilos de interpretación, seguirá una trayectoria inspirada en las artes decorativas y sobre todo en las vanguardias artísticas, aunque Gaudí será su referente más claro.

La Biblioteca de Cataluña adquirió el año 2008 el legado entero del taller Brugalla, convirtiéndose, desde entonces, en la biblioteca nacional más importante en cuanto a la custodia de un patrimonio tan     excepcional dedicado al arte de la encuadernación. Además de una colección que sobrepasa los 5.000 “pequeños hierros” y ruedas para dorar, la Biblioteca de Cataluña adquirió un excepcional archivo, una espectacular biblioteca especializada en las artes del libro, unos miles de dibujos y un centenar de libros encuadernados, así como objetos, maquinaria y material específico de la encuadernación.

Esta exposición muestra el legado adquirido por la Biblioteca de Cataluña, a partir de un recorrido visual por la vida y obra de estos dos artífices, que convirtieron la encuadernación artística en una verdadera bella arte.  Si el tesoro que significa una vida de trabajo -la de los Brugalla en este caso- ya es un cúmulo de historia para investigar ¿Cuantos talleres dispersos imaginan? ¿Cuantos nombres que se echaron al olvido? esta es una de esas acciones indelebles para documentar los pormenores de este oficio, y un atento llamado a rescatar el patrimonio que exista en otras regiones de habla hispana, por pequeño o irrelevante que parezca.


Rose Adler (1892-1969)

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Rose Adler nace el 23 de septiembre de 1892. En 1917, ingresa en la Escuela de la Unión Central de Artes Decorativas, UCAD, dirigida entonces por Andrée Langrand,  donde permanecerá hasta 1925, guiada por la necesidad de conocer perfectamente el oficio de dorador, asiste de forma simultánea a clases particulares con un técnico extraordinario de apellido Noulhac.

Sus primeras encuadernaciones fueron expuestas en la muestra que la UCAD organizaba anualmente con trabajos de alumnos avanzados, realizadas en parte bajo la dirección de su maestro, ya era manifiesto en Rose Adler un sentido muy libre del uso del color y los materiales. Sus primeros trabajos fueron adquiridos por el bibliófilo Paul Hébert. Posteriormente en 1923 en una nueva exposición de la escuela organizada en el Pavillón Marsan conoce a Jacques Doucet, célebre modisto que impulsó la carrera de Pierre-Emile Legrain. Jacques Doucet compra tres de sus encuadernaciones trabando una relación que duraría hasta la muerte de este personaje en 1929.

Conoce en esta época a Pierre-Emile Legrain, gran renovador de la encuadernación moderna, quién trabajaba para Doucet las encuadernaciones de poetas contemporáneos, esta relación transformó el estilo de Rose Adler, derivando en el uso de la geometría y el empleo no figurativo de las formas y el uso de materiales poco ortodoxos.

En palabras de Rose Adler “el encuadernador moderno es verdaderamente moderno porque está al servicio del texto. Quiere entenderlo y hacerlo entender. Se adapta a él, le exalta. Por tanto, se niega a la mera descripción porque toda descripción sería una ilustración”

Desde 1929, Rose Adler forma parte de la Union de Artistes Modernes (UAM) fundada por el arquitecto Robert Mallet-Stevens, y que agrupaba por igual a arquitectos, decoradores, escultores, joyeros, vitralistas y encuadernadores.

Participa en la Exposición Internacional del Libro, en el Petit Palais en 1931; en el grupo Chareau Cournault Gamler en 1934 y en la Exposición Internacional de 1937, luego  en las exposiciones de San Francisco en 1939 y de Nueva York en 1949.

En plena posguerra Rose Adler conoce al poeta René Char y al editor Pierre André Benoit (PAB) cuya influencia serviría de crisol para que Adler definiera un nuevo rumbo en su estilo, cambiando gradualmente la rigidez de la geometría de Legrain por formas mas delicadas.

Miembro fundador de la Société de la Reliure Originale (Sociedad de la Encuadernación Original) participa en sus exposiciones en la Biblioteca Nacional en 1947 y en 1953 y en Lyon en 1949.  Su trabajo fue adquirido por la Biblioteca Nacional de Francia en 1932 y por la Ville de Paris en 1934, tiene obras en las colecciones de importantes bibliófilos franceses, ingleses y norteamericanos, en la Biblioteca de Nueva York, en el Museo de Arte Moderno de París y en el Victoria and Albert Museum de Londres.

Rose Adler fue una excelente encuadernadora, y aunque al final de su carrera abandonó las labores del taller, siguió diseñando todas las maquetas para sus encuadernaciones. Por gusto y por amistad, Rose Adler vivió en un medio literario de vanguardia, pero, a pesar de las influencias, recibidas con fervor, ella pudo preservar su estilo y personalidad.

Si su fantasía inagotable le sugería el empleo de materiales los más variados, incluido el ante, pergamino, corcho, pieles de reptiles, madera, marfil, etc. su creatividad estuvo dominada, en defintiva, por sus dotes coloristas. Rose Adler comprendió el poder expresivo de los colores, y creo con ellos una perfecta armonia, mezcla de gusto y audacia.

Implicada desde el principio en la renovación de la encuadernación, Rose Adler, fiel a sus principios mantuvo su exploración formal en el mismo sentido, ahí la notable unidad de una obra que la coloca entre los maestros de la encuadernación contemporánea.


Como hacer broches de latón…

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Este articulo lo motivó una de esas circunstancias no previstas al momento de restaurar un libro, se trata del Missale Juxta Ritum Sacri Ordinis Predicatorum escrito por Joachim Briz e impreso por el Abad Eusebio Aguado en Madrid en 1827.

Para no aburrirlos desmontaba el sistema de broches, que consta cada cual de 3 elementos, anclaje y dos piezas como las de la foto, cuando me di cuenta que una de las piezas tenía una fisura en la parte que sostiene el eje.

Y bien, el latón de que está hecho el viejo broche no es lo suficientemente tenaz como para intentar nada, y el encargo residía en devolverle al libro sus broches, asi que me di a la tarea de reproducirlo tan fielmente como soy capaz.

A continuación las instrucciones generales para que puedan llevarlo a cabo.

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