julio 2008


Ornamento bajo sospecha. Creatividad por decreto

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En la imagen “De Imitatione Christi” de Thomas A. Kempis encuadernado a inicios del siglo XVIII por Antoine-Michel Padeloup

“Los impresores, encuadernadores y grabadores no podrán servirse a partir de ahora de las formas feudalizantes”… “que en las bibliotecas nacionales los libros encuadernados llevarán siempre las letras R.F. y los emblemas de la Libertad e Igualdad”

Lo anterior es un fragmento de un decreto publicado el 19 de junio de 1790 durante la Revolución Francesa, y es una tajante muestra de la opinión del Directorio, última fase de este movimiento social, hacia las artes decorativas del Antiguo Régimen.

Al mismo tiempo el historiador de la encuadernación J. L. Checa Cremades rescata las palabras que el ciudadano Durand, encuadernador de la Biblioteca Nacional dirigió a los miembros de la Comisión de Artes Francesas:

“Como debemos encontrar todos los medios para hacer desaparecer las marcas de feudalismo y puesto que muchas de estas marcas están en la Biblioteca Nacional, el ciudadano Durand, encuadernador de esta Biblioteca desde hace veinte años conoce perfectamente todo lo que depende de su arte. Durante mucho tiempo ha puesto escudos de armas sobre los libros. A partir de ahora tendrá que quitarlos sin degradar las obras preciosas guardadas en este célebre monumento. Estará dispuesto a ejecutar las órdenes que se le den para servir a la República”  

Sobra decir que este período significó un tiro de gracia a las artes decorativas de occidente, el ornamento pierde un tanto mas su función simbólica y se carga, bajo distintas influencias, de fuertes conexiones ideológicas:

“La Revolución Francesa provocó una profunda cirisis en la profesión de encuadernador y de dorador: siendo las encuadernaciones de lujo del Antiguo Régimen muy costosas , los aficionados a las encuadernaciones de lujo desaparecieron con la monarquía y la emigración de los nobles, los marroquines y los encajes dorados se cosideraron esteticamente contrarios al ideal de firmeza romana preconizado por la Revolución”.

Breve reflexión sobre el acto creativo en la encuadernación contemporánea 

He dado un salto en el tiempo pero esta reflexión sobre la encuadernación en Francia me despierta el interés por un fenómeno distinto, pero paralelo, sobre el desarrollo creativo del encuadernador contemporáneo.

En la actualidad mucha de la encuadernación de arte se encuentra bajo un espíritu renovador, al tiempo que es depositaria de un notable eclecticismo con tres principales características:

a) Se intentan preservar y mejorar muchos procesos ligatorios antiguos.

b) La historiografía sobre la disciplina se hace cada vez mas específica.

c) Se abren nuevas perspectivas en la decoración del libro.

Con frecuencia ciertas encuadernaciones contemporáneas adolecen, a mi modo de ver, de continuidad en el tratamiento de sus formas, se diseña con mucha calidad pero muchas encuadernaciones no cumplen en su totalidad el concepto del arte, de algún modo porque el libro artesanal sigue el orden y las limitaciones propias de quién lo encarga, o bien, porque la formación del encuadernador que busca hacer de su oficio un medio de expresión artística aún no alcanza un nivel donde los “fines” superen a los “medios” condición equilibrada e inequívoca de cualquier producto artístico.

Por el contrario el libro de artista se muestra cada vez con mas arrojo -quizás porque su creador casi siempre es un artista plástico- mientras que el encuadernador de arte sigue atado al paradigma de la belleza sin profundizar en otras categorías estéticas (lo bello y lo feo, lo grotesco y lo sublime).

El encuadernador contemporáneo no se atreve a criticar el mundo que le rodea; y el apoyo e inspiración que podría brindarle su texto encuadernado se parece mas en ocasiones al bastidor de una pintura al óleo; se limita a exaltar y preconizar su imaginario, o peor aún se pierde en el derroche de técnica o en la abstracción de la forma como argumentos artísticos.

Para un futuro desarrollo de este tema dejo una frase del grabador mexicano Leopoldo Méndez en la que mucho coincido:      “Una obra de arte es conjunto de tema, técnica y modo de expresión, si uno de los tres aspectos sobresale, la obra deja de ser arte”.