Noviembre 2007

Rescatan en México el arte de vestir libros

rescatanpost

Esta nota salió publicada el 17 de noviembre con el titulo arriba expuesto en el periódico Reforma, quiero imaginarme que no somos los únicos que estamos interesados en seguir sobreviviendo en el oficio de encuadernador, y que bueno, porque sino seríamos mas insoportables de lo que somos con estas atenciones que, de cuando en cuando, nos otorgan los periódicos.

Suenan actuales las palabras de Emili Brugalla “Mientras no se llegue a un serio apogeo de la edición, el arte de la encuadernación seguirá estacionario, limitado o incompleto, por falta de libros que merezcan los honores de una buena encuadernación; ya que solo al aparecer algún incunable o libro raro habrá ocasión de hacer algún ensayo desempolvando antes las herramientas y los hierros enmohecidos a causa del poco uso”.

Dificil misión la de rescatar este arte en México donde hacen falta mucho mas que buenos talleres y maestros, dependemos del resto de los oficios del libro y de editoriales que se preocupen por un objeto de calidad cuyo producto sea un deleite a encuadernar… no un montón de hojas unidas por Hot-Melt, cuya condición de “Usese y Tirese”, apenas puede disimular la nobleza de la letra impresa.

Dejo el PDF para que lo descarguen. Un saludo y como siempre buena vibra
Descargar artículo


Tratado de Encuadernación. Teórico práctico por José López Estrada

tratadopost

Durante un buen tiempo venía buscando referencias de algún manual o tratado de encuadernación que hubiera sido publicado en México en algún momento determinado. Me encontré con este Tratado de Encuadernación escrito por José López Estrada, la sexta edición que corresponde al año 1953, fue impresa en México por la Editorial Progreso.

Lo que llamó mi atención alrededor de este hallazgo fueron las primeras líneas del prologo que dice “El Tratado Teórico-Práctico que ahora os presento, ha sido formado del extenso arte de la encuadernación y confirmado con la experiencia de mas de 25 años de labores entre niños y jóvenes dedicados al aprendizaje de este hermoso arte”.

Por una deducción, nada brillante de mi parte, el autor de este tratado comenzó en este arte a mediados de los años treintas, período en el que la Revolución Mexicana se institucionalizaba y en el que la educación técnica y científica diera sus primeros pasos en firme, sin dejar de mencionar el auge editorial que muchas artes gozaron durante este período dando a luz excelentes manuales como el “Método de Dibujo” de Adolfo Best Maugard.

Sin mas les comparto este pequeño libro en formato PDF y a los lectores que observan encuadernaciones con curiosidad y detalle les voy a agradecer cualquier otra información, por pequeña que parezca, de este laborante y promotor de este noble oficio. Un saludo

Descargar PDF: Tratado de Encuadernación


Una calaverita para encuadernadores mexicanos del siglo XIX

calaverapost

Estimados lectores en México tenemos por costumbre celebrar, como en muchos países de habla hispana, el día de todos santos, aqui en México lo celebramos de muchas maneras, se colocan ofrendas con motivos alusivos a la muerte y se hacen composiciones libres dedicadas a los muertos y a los vivos fingiendo este trance final.

Compuse esta calavera a la memoria de los encuadernadores mexicanos que hasta la fecha tengo idea que estuvieron activos en la segunda mitad del siglo XIX, así continúo una tradición y traigo a la memoria a estos artesanos que nos precedieron. Que sea de su agrado

¿Que oficio es aquel que sin permiso se atreve a usar mis bienes?
¿A la Encuadernación te refieres?
dijole Andrés Castillo
un encuadernador mexicano
del XIX perdido
Muerte del árbol “Papel”
dobláis ustedes con mis huesitos
y si insulto no bastara “plegadera” bautizaran
a ese pequeño cachito
Dicen los Vargas Machuca ¡No te preocupes mi parca!
que de un animal muy útil
para pegar nuestros libros
galones de cola hicimos…Calle Medinas 21 por si tenéis encarguitos !!!
Y ni que decir del cuero
-nuestra huesuda inquirió-
¡que me han dejado desnuda
tan pronto el chivito expiró!
¡Y badana y tafilete mi tallercito ocupó!
-gritóle Alejandro Freyre-
que en calle de la Moneda para el bibliófilo experto
tantos lomos decoró
No tiene nombre su arrojo
mis queridos laborantes
que juegan con mis tesoros
poniéndole nervios a un lomo
jugándole a Dios campantes
¡No te azotes mi huesuda!
contestó el primer Farfán
que feretro hacemos a un libro
que cuando se lee vivo está
o muerto hasta nuevo aviso
¡Es por eso mis señores
que sus manos puse quietas
no me conviene un taller
que remede mis facetas!
Tan solo es un homenaje
lo que hicimos de labor
Monjitas de Santa Teresa
que encuadernamos en blanco
con paciencia y en Damásco
a la espera del creador
¡Valiente homenaje hacen
de mi secreta labor!
¡Darle eternidad al hombre
con despojos de creación!
Artesanos somos vieja -usando lo que nos dejas-
y muerte de todo usamos en pro de cuidar la letra
¡Hablamos los ligatores que no usaban etiquetas!
pero que huella dejaron cosiendo y encartonando
para el amante del libro… y amante del buen trabajo
Bien los entiendo mis niños
pues disfruto su trabajo -honrandome su labor-
pues tengo en mi oscura tierra
una plena en marroquí por libro de cabecera
Concluye Tovar Alfonso a tan terrible trifulca:
Si en artesano deleite me confronta este esqueleto
mas vale quedarme quieto sin esperar su cordura
que muerto tal como estoy mi resuello tan temido
no volará el oro puro que estampé con la paleta