Febrero 2007

Broches y Ornamentos para libros. Biblioteca Académica de la Universidad de Tallinn. Estonia

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El sitio web “Corchetes y ornamentos del libro” presenta una selección de diversos ornamentos históricos del libro entre los que se encuentran broches, bollones, esquineros en placa y escuadras de bronce, cadenas, sujetadores, placas centrales, cerramientos y una gran variedad de corchetes representativos del siglo XV al siglo XX.

Los libros fueron seleccionados de la colección de libros raros de la Biblioteca Académica de la Universidad de Tallinn bajo una rigurosa selección entre lo mas destacable de su acervo

Este sitio web proporciona, de manera práctica y sencilla los distintos estilos y técnicas que han sido utilizados para proteger y embellecer a la encuadernación durante los siglos que abarca la colección. El objetivo de este proyecto es generar un interés dentro del campo de la historia del libro, siendo la comunidad dedicada al arte y la historia de este objeto sus principales targets, con esta herramienta se busca que el historiador del libro, restauradores de libros, artesanos de la encuadernación, del metal y el experto bibliófilo sean sus principales receptores e incubadores para su difusión, valoración y potencial investigación dentro del tema

Link:

Bookclasps and Book Furniture


¿El Lomo… o el Ombligo del Libro?

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No puedo decir que montar nuestro taller de encuadernación artesanal haya sido una tarea fácil, asi como tampoco fue sencillo ponerle un nombre que diera una idea del respeto, que no culto, que ambos tenemos por los sistemas estructurales que conforman, primero que nada al arte ligatorio; y segundo al conocimiento interdisciplinario que nos permite seguir teniendo, en condiciones óptimas y saludables nuestros libros: la conservación preventiva y la restauración de material encuadernado

Desfilaron ante nosotros una veintena de posibilidades para ponerle nombre a esta opificina ligatoria, de opifex, genitivo opificis, “artífice”, compuesto de opus, obra, trabajo y fex de facere, hacer. Al final de esta extenuante retahila recordé, de un post que escribí el año pasado, el nombre que recibe el lomo del libro en latín “Umbilicus Volumini” en castellano “El Ombligo del Volúmen”.

Maravillosa ocupación la nuestra que atiende a los ombligos-lomos de los libros, que desde hoy, y espero que por mucho tiempo, nos serán encargados y felizmente terminados en nuestro renovado taller.

Ombligo lo es en tanto que da origen a una inmensa lista de procedimientos de costura y enlace de estructuras afines; y lomo en tanto que estas uniones le dan cabida a los recubrimientos que embellecen nuestros libros.

Sigo pensando, y nadie me lo podrá quitar de la cabeza, toda vez que no me demuestren lo contrario, que el antiguo inventor de esta suma de angulos diedros posó su mirada en un objeto primigenio ¿Y que otro mas parecido al libro sino tu mismo cuerpo? Como es natural una hermosa copta hubiera sido, por obvias razones y divininas proporciones, de mayor utilidad para inventarse un volúmen de mayores dimensiones.

Como sea que esto haya sido, y como quieran ustedes interpretar la anatomía de este objeto, me complazco en presentarles el taller que se inaugurará el día de mañana a las 6 de la tarde en los altos del Instituto Manuel Toussaint, si no pueden llegar al brindis que hemos preparado para ustedes contamos con su visita cuando así lo deseen que se les estará esperando.

Link:
Taller de Encuadernación Artesanal “El Ombligo del Libro”


Carola Segura. Marmoladora

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Limpiando el baño de marmolado

“Marmolar es muy sencillo.. se toman los colores, se agrega agua y hiel, y si flotan y estiran es que previamente se ha sudado sangre”. Un aprendiz atribulado.

Como parte del ciclo de entrevistas dedicadas a la mujer dentro de las artes del libro, estaba contemplada una marmoladora, de la que no sabía su nombre hasta que mi amigo Carlos Quesada me presentó a Carola Segura. Cuenta una vieja leyenda del Japón que el marmoleado fue regalo divino para un hombre llamado Jiyemon Hiroba en el año de 1151 en recompensa por su dedicación en la capilla Katusga. Como quiera que este oficio haya sido descubierto logró su difusión primero al cercano oriente, y bajo el nombre de Ebru fue utilizado en la India, Turquía y Pakistan alrededor del siglo XV. En el siglo XVI el marmolado llega a Europa siguiendo las rutas comerciales, y ya en el siglo XVII podemos encontrar notables ejemplos de estos papeles decorados en Francia, Alemania, Holanda, Inglaterra e Italia.

De la obligada secrecía de este oficio se cuenta lo siguiente: “Estos hermosos papeles decorativos eran muy estimados por los encuadernadores; para estimular una alta demanda, los marmoladores establecieron gremios y talleres en donde eran empleados jóvenes aprendices para ayudar en la producción. Se enseñaba a cada aprendiz solamente tan solo una parte del proceso de marmoleado, siendo obligados a trabajar entre divisiones de madera, de esta manera no podrían considerar lo que hacían otros trabajadores.Quién revolvía los colores, por ejemplo, nunca podía ver la receta para hacer el baño sobre el que se ejecutan los patrones, y probablemente, nunca tuvo ocasión de ejecutar algúno de los patrones del maestro. Los secretos prevalecieron en este nuevo arte, y los maestros fueron acumulando un saber que sus trabajadores nunca tendrían para elaborar sus propias hojas, de modo que impidieran a como diera lugar una posible competencia” The Ultimate Marbling Handbook. Diane Maurer-Mathison

En estas épocas en las que mucho se habla de arte, pero poco o mal se hace, podemos al menos contemplar estos procesos, sin más obstáculos para aprender que el trabajo constante y ciertas dotes innegables para la poesía multicolor que exige este oficio. Los dejo pues con algunos comentarios que a lo largo de un par de meses se generaron entre Carola Segura, excelente marmoladora argentina, y un servidor.

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Fabricación de una cuna para perforar cuadernillos. Alberto Chiaramonte

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La cuna para la perforación de cuadernillos es una herramienta muy útil y fácil de realizar. Se puede hacer con el cartón que seguramente tenemos tirado por el taller y será más práctica que las cunas que se venden en el mercado por varias razones: es más liviana, más grande y podemos hacer el número y la ubicación de perforaciones que se nos ocurra.

Para usarla con todos los cuadernillos con los que tenemos que trabajar se confecciona una plantilla en papel y se hace coincidir la cabeza de los cuadernillos y la de dicha plantilla con el tope de la cuna. De esta manera obtendremos una medición perfecta que dará como resultado cuadernillos correctamente agujereados.

Prefiero la cuna porque en algunos casos serruchar el lomo me resulta demasiado invasivo. Les paso la forma de hacerla:

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